Se alquilan Sonrisas
Sólo de ver el rótulo del establecimiento me hizo sonreír, me paré delante de puntillas mirando a todos lados, pues la curiosidad me mataba, ¿cómo se podían alquilar las sonrisas? empecé a husmear por el escaparate, no se veía nada más adentro, todo él estaba ocupado por una gran boca sonriendo, miré hacía la puerta, y tampoco, una cortina veneciana tapaba esa parte.
Seguí paseando pero seguía intrigada, así que me decidí por saber y me puse en camino hacia la tienda de alquiler tan surrealista, entré, ante mi asombro la tienda estaba repleta de gente y había que coger número en una de esas maquinitas expendedoras, me miré el número y el que indicaba el display y me planté en la cola; no era una cola común te hacían sentar en una especie de puf que en cuanto te movías parecía que los vientos se le escapaban sin querer al del asiento del de atrás , pero... era yo la última, cuando avanzabas un puesto te tenías que volver a sentar en el sitio de delante, y cada puf tenía un sonido similar pero que conforme avanzabas tambíen aumentaban los decibelios de los ruiditos. Fue entonces, cuando empecé a observar a los vendedores que no daban abasto con los clientes y en especial uno me llamó la atención se veía mejor desde mi posición y hablaba con mucha elocuencia y en voz muy alta para que todo el mundo lo oyera.
- ¿Se la envuelvo para regalo?
- No, no ... me hace mucha ilusión llevármela puesta -dijo la señora
- Hoy, y éstas precisamente las tenemos en oferta, sólo vale 5 guiños con 5 besos a la vez y al aire al primero que vea pasar por la calle. Además, señora mía, ésta en especial le va a quedar a usted requetebien..., -la señora vuelve de la calle cumplido o pagado su cometido -y el vendedor le dice- Lo ve!! cómo después de pagar ya se le va notando. Recuerde que el sábado la tiene que devolver. Y ahora siga pensando en la imagen de la cara que se le ha quedado al desconocido que ha recibido el pago de sus 5 guiños y 5 besos.
- Siguieeeeeente!!
- Verá, yo venía porque mi marido sonríe ultimamente muy poco, está muy alicaído, el médico le ha dicho que tiene insorrisitis grave, necesito una de las más potentes que tenga, hoy es su cumpleaños y quería algo especial. Por cierto, ¿qué garantía tienen?.
- ¡Le aseguro que tengo la que busca!, pero la garantía no la damos aquí tiene que ir a la oficina central de sonrisas garantizadas, es un servicio postventa muy bueno, y si no le sirve, le devolvemos la expresión de cara que tenía antes sin ningún problema. Si se la queda, ésta le va a salir más cara que las demás, pero no se preocupe usted paga desde su casa con todas las comodidades y cuando lo desee, son diez saltos en el sofá haciendo el mono, con dos volteretas con grititos de gallinita enfadada, tienen que ser delante de su marido y cuando menos se lo espere, pero le advierto que no da resultado si el está viendo un partido de fútbol, entonces no sirve, se hace inmune y menos si va perdiendo su equipo, el mejor momento es cuando vea que se está aburriendo mucho. Este remedio solo sirve para una vez, no puede alquilarla a cada momento que pierde el gas con el uso.
- Ufff, es que tengo la espalda un poco a juego con la sonrisa de mi marido, y eso de las volteretas... y tendré que mirar algún vídeo en el youtube de grititos de gallina enfadada, yo no tengo experiencia en ese campo, y lo hacer el mono nunca se me dio muy bien...ummmm... me lo pienso y ya volveré si me interesa.
- De acuerdo, si se decide ya sabe donde estamos. Gracias.
De pronto el vendedor se pone serio y dice:
- ¡¡USTED!!- se dirigía a mi con el dedo pulgar.
- ¿Yo? - que miraba hacía atrás a ver si había alguien más
- Si, sí usted, ¡la que sonríe!, pero... ¿se puede saber qué hace aquí?. NO, NO, señora mía, aquí no se pueden alquilar sonrisas a quien las lleva de serie, lo pone bien clarito en el cartel de la puerta. ¿Qué? viene de la competencia, ¿eh?, de los que sonríen sin saber ni de que. Miré usted, no es por ofender pero aquí sonreímos seriamente y no por cualquier cosa.
- Pero... yo pensaba...
- No Ud. viene aquí con su sonrisita a reírse de los que no la tienen.
- No.. eso no es así... pero bueno... no sabía que ... en fin ... me voy.
- Vuelva Ud. cuando se le haya gastado, gracias.
Salí por la puerta sin rechistar y sin sonrisa, por lo que volví a entrar puesto que ya me había desaparecido, el hábil vendedor me había generado la necesidad de adquirir una nueva.
- Bien, es que... señor la que tenía se me la ha roto o no sé que le ha pasado, y como no venía con garantías de ninguna clase.
- Bieeeeenn, ha vuelto Ud.... pues que sepa que tenemos recargas a buen precio, suele pasar con las de serie nunca ponen de las buenas, y como las nuestras recargas no hay en otra parte, se lo aseguro yo que he visto mucho pillo por ahí, y eso lo va a comprobar usted hoy mismito, ¡ya verá!. Sientese y espere su turno.
Me tocó el turno por fin, y sin tener que decirle nada me comento:
- Las sonrisas recargables son las más baratas pues en la batería siempre queda algo guardado y no cuesta reiniciar el SS o como normalmente se le llama Sistema Sonrisial. Ésto le va a costar..., espere ahora se lo miro... hummmm.. si, si aquí éstá en el ticket:
1 mirarse internamente y 1 reírse de uno mismo,
y tiene una sonrisa garantizada en segundos.

