El país del tesoro
¿Rara la pregunta de la pequeña o ... muy acertada?, cuando le dijo: -¿ y por qué, no se puede entrar con camiseta de tirantes, si aquí las estatuas están sin ropa?.- (En otros tiempos ciertamente la madre le hubiera tenido que tapar los ojos por pecar mirando).
Ummm, difícil de responder- pensó la madre- que seguía con la cara traspuesta, le dijo: -eran otros tiempos.... (¿¡ambigüedades!?) -y sin poder articular argumentos válidos a su mismo entendimiento, ella seguía paseando boquiabierta, mientras se decía: Si... parece "El interviu" en las páginas centrales, desde luego la anatomía humana la tienen bastante bien estudiada , sobretodo la del género masculino, ¿eran metrosexuales en esos tiempos? como una de esas frases que no sabes de donde viene, ni que quería decir, se decía: -desde luego no tienen ni un pelo de tontos.
La más grande Basílica que habían visto nunca, ocupaba un país entero de ancho, largo y de alto, y no era broma o una exageración, era así, tal cual.
El suelo de mármol les envolvía llegaba hasta cualquier rincón, con dibujos de colores y formas majestuosas, salas y salas, kilómetros de pasillos y pasillos enormes paredes vestidas como nunca imaginó con millones de pinturas y exquisitos adornos y piedras preciosas, entre tanta indescriptible belleza le podría... hasta dar la fiebre del oro. Si existía el infinito, allí estaba la mejor aproximación, gigantescas estatuas, museos sin fin, de coches y carrozas, de reliquias egipcias, de pinturas famosísimas, como obras de Rafael o Michelangelo y tantísimos otros que no le dio tiempo a ver. Si alguien había encontrado un tesoro incalculable... eran ellos, y desde luego y sin lugar a dudas ese era el pais del tesoro, pero claro ¿por qué repartirlo? si otros no lo hacen.
Estaba anonadada, era más que una deidad, pero... también podríamos decir extremadamente ostentoso, ¿dónde estaba la austeridad, el compartir, el ayudar a otros?, ¿cómo se podía predicar tanto... sin el ejemplo?, ¿y qué diría Jesús si levantara la cabeza?, creo que les caería un "broncón" de miedo, y les diría que no entendieron nada, o que la información facilitada se desvirtuó por el camino de los tiempos acumulando tesoros, dando lugar a interpretaciones diferentes, y desde luego dimitiría como jefe si tuviera opción a decir algo más. ¿Pero es que eso no lo veían los fieles?, ahora sabía porque algún día había dicho que era atea, realmente en el fondo no lo era, lo que había querido decir era que no se sentía católica, ahora seguro que había dejado de ser por convicción y ya lo podía decir sin ningún tipo de remordimiento, ni sentir que cometía ningún tipo de sacrilegio, en cuanto vio la cúpula central de mosaicos de oro, cuando veía los miles de regalos de reyes u otros pudientes, cuando veía las numerosas tiendas allí dentro mismo vendiendo sus productos, allí mismo dejó de serlo para siempre, se le revolvían las tripas, y simplemente se dio cuenta que estaba visitando una de las empresas más importantes del mundo, sólo eso, y efectivamente, no era microsoft, a estos seguro que no les multaban por tener más de la cuenta y por supuesto que entre ellos se podían quitar los pecados unos a otros con unas cuantas oraciones... salvados estaban o de todas maneras estaban salvados.
Se podían hacer fotos en casi todas las salas, pero no a alguna de sus salas o capillas más famosas, porque después nadie se quedaría con los pósters, libros, calendarios, u otros centenares de posibles recuerdos... ¿hummmm... serían por los derechos de autor?.
Con una sala de esas podrían mantener a tanta cantidad de gente, o cobijar a miles de indigentes, tantas posibles opciones para ayuda, pero no veía de ninguna manera que ese fuera el objetivo principal de todo aquello, una tapadera como otra cualquiera, perfectamente podrían pasar sin un trajecito de Prada como casi todos los demás paseantes y que no les hacen falta, pero no sin un trajecito de bellísimas piedras preciosas y demás complementos, otros, pero en definitiva complementos que no pueden pasar sin ellos.
Al final pensó que seguramente ir al cielo no era lo más conveniente, que prefería seguir siendo relativamente buena persona en la tierra, y sin pedir cielitos lindos.
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