La Historia de Amor más Linda de Obolog

Mar se despertó esa mañana, pero no como siempre, ese día concretamente los nervios se la comían y de cualquier cosa hacía un desastre, parecía que la ley de Murphy la estaba rondando sin parar. Se paraba de vez en cuando, respiraba profundamente y se decía a ella misma -tranquiiiiila Mar!!! no paaaasa nada... sólo hay que ir allí y salir de esas dudas que tienes, y verás como no es oro todo lo que reluce, aunque su otro yo sabía que eso no sería así, su intuición, su sexto sentido, o Dios sabe qué le decían que ese día cambiaría el rumbo de su vida sin poder o sin querer evitar que pasase.
Hacía un mes que sabía la ropa que se iba a poner para ese esperadísimo día, en el último momento cambió de opinión, era la primera vez y quería estar muy guapa, y se probó un largo etc de prendas como si tuviera quince años y tuviera que ir a la fiesta del instituto para que la viera su noviete.
Había pedido fiesta en el trabajo, pero no cesaban las llamadas, hizo lo que pudo para arreglarse y salir disparada, ya eran las diez de la mañana, tenía que estar a las once en aquella estación de tren donde nunca había estado, cómo mínimo tardaría 45 minutos en llegar, sin contar el tiempo de poder perderse, y tal como iba la mañana seguro que se encontraba un tumulto de miedo, un algo de lo que fuera inesperado y maratoniano.
Por el camino se preguntaba constantemente ¿qué estoy haciendo? ¿dónde voy? pero seguía adelante sin estar segura de nada, esa locura de amor la arrastraba a unos brazos que no conocía.
Mar no había creído nunca en el amor virtual y hasta unos meses antes se mofaba de esas situaciones, que para ella no tenía ni el más mínimo sentido, sin esa química, sin roce, sin mirarse a los ojos, sin besos, sin sexo; pensaba que sólo los solitarios, los faltos de afecto o los que se querían evadir de la realidad buscaban amor o contacto amoroso por ese medio, incluso había publicado un artículo donde había recogido muchísimos datos, hasta se encontró una pareja virtual que eran en la realidad marido y mujer, cuando descubrieron el pastel se divorciaron por celos a ellos mismos; parejas de países tan distantes que hacía dos años que mantenían una relación de noviazgo virtual y no sabían si se verían nunca, triste, en casi todos los casos que revisó la cosa no había ido demasiado bien o más bien bastante mal.
Pero todas estas convicciones le habían dado la vuelta por completo y habían cambiado radicalmente en Mar, puesto que lo estaba sufriendo, o mejor dicho, disfrutando en sus carnes y sólo le habían entrado por el sentido de la vista y el oído, algo que no comprendía, estaba totalmente anonadada de cómo había llegado hasta ese día con solo letras, con una voz al otro lado de teléfono y algunas fotos.
En septiembre Mar entró por casualidad a Obolog, desde un enlace externo, hacía unos días que estaba leyendo relatos, poemas, escritos que le gustaron mucho como de Ultreia, Anna, después se encontró con Guarandina. No era en su idioma más normal, ni de lo que habitualmente escribía, pero le sedujo la idea de hacer algo más creativo y en un sitio con tantas nacionalidades, la curiosidad por saber de las diferentes opiniones y que al fin de al cabo no eran tan diferentes sino muy iguales... compartir todo eso le parecía genial. Puso un atractivo título a su primer relato para ver si alguien picaba, aunque no creyó que fuera tan rápida la respuesta, no contaba con que los que comentaban hacían comentarios en los otros blogs por darse a conocer, por amistad después.
Su primer comentario fue de él, de Ricard, le pareció un personaje muy discutidor, que en definitiva era su cometido en ese espacio, pero muy interesante tanto como escritor como por facetas que iba descubriendo constantemente sin esperárselas, había en muchos casos escritos que no entendía del todo, por lo que tuvo que revisar otros para saber que estaba diciendo y porqué, descubrió también sus cuadros y eso le produjo una sensación de hermanamiento, ella también pintaba.
Se encontró investigándolo, descubría el lado de Ricard "El Conquistador" muchos de los comentarios que hacía a todas las mujeres que le parecieran interesantes, por lo que le pareció divertido el reto de retarlo, a ella no la conquistaría de ninguna manera con esos halagos, y estando tan lejos y sin saber quien era. El encuadre de esos juegos, eso era para Mar una diversión garantizada sin hacer ningún daño y con alguién a quien le gustaba jugar como a ella, ¿o no jugaba?.
Pero allí estaba, aunque no lo creyese todavía, corriendo hacía la estación de tren... cuantas cosas habían pasado hasta ese momento... y cuantas más pasarían.
Seguirá en el blog de Retador
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