Engañando al amazonas (6)

6- La primera mentira y la indignación
La Nane allí plantada como si la sorpresa no fuera una sorpresa, Sadurní aun tiene la boca abierta de la impresión. Ella le comenta que no se preocupe que se embarca ahora mismo en un vuelo hacía Barcelona que no va a su casa, tiene sitio donde ir. ¿Pero donde está la Gata?-le asaltan la duda de si li ha revendido el billete a ella.
Nane lo pone al corriente, la Gata está en el departamento de la policía de inmigración, esta vez le ha tocado a ella, están haciéndole preguntas de a qué viene, donde estará, con quien; según ella siempre eligen a las chicas brasileñas que vienen sobretodo la primera vez.
No entiende como ella, sabiendo que el va a recogerla a Madrid, no le ha dicho que Nane también viene y que no tenía que haber hecho un viaje en coche tan largo si sabía que iba acompañada, ¿por qué esta mentira?, bahh!, lo importante es que está allí y ha llegado por fin. No ha podido preguntar nada más a Nane, se ha ido tan rápido.
Oye un grito de alegría con su nombre impreso, allí estaban de nuevo, un camino largo hasta casa, mucho frío sobretodo para ella en el cambio de clima y en pleno diciembre, le ha traído un abrigo y ropa de su cuñada Sonia.
El no comenta nada de su encuentro con Nane, primero entrañable encuentro ... y después porque espera que le diga algo, pero a la media hora de camino de no oír ni una palabra de Nane, le extraña tanto, pues le ha explicado todos los pormenores del viaje. Al final explota y pregunta, ¿y Nane?, ella no contesta, lo mira expectante preguntándose ¿qué sabe?, ¿cómo lo sabe?, empieza a hablar tan rápido como le da la velocidad de la lengua; mentiras sobre mentiras y si sale mal cuenta otra, su versión es que Nane uña y carne de la Gata, se encontró por casualidad en el mismo avión que las traía a las dos a Madrid, ¿casualidad, eso?.
Se enoja, porque esta vez el argumento de peso es no creíble de ninguna de las maneras que lo quiera adobar. Sadurní no sabe porque miente, ¿qué malo tiene que venga Nane?, el no la quería en su casa pero puede ir donde le parezca bien, pero hay mucho camino por delante para tener que enfadarse la primera hora de estar con ella, le habrá dado miedo contármelo, piensa.
Los padres de Sadurní, están contentos de que su hijo tenga pareja, en un par de días los tiene conquistados. Los abrazos, los besos y los "te quieros" a todos ellos que se reparten a todas horas por ella y que hasta ahora estaban tan escasos, hacen subir la alegría que antes era sorda y sombría; la aceptan de muy buen grado con el corazón abierto, hambrientos de cariño, ponen todas las atenciones necesarias para que se sienta más que bien con ellos. La miman con ropas nuevas, con sus las comidas preferidas, le pagan el carne del coche, el curso de inglés, va a la peluquería cada semana, se desviven por tenerla contenta.
Sonia la acoge en un primer momento muy calurosamente y intentando protegerla, pues en realidad le da mucha pena..... una chica tan joven .... ha venido hasta aquí por necesidad, por amor o por lo que sea, dejando su gente, su mundo y sobretodo su hijo. Pero por lo que más la protege es por aquella primera escena que grabada de la presentación en un almuerzo, le quedó aquel mal gusto de boca de ver como Sadurní la trataba tan despectivamente, ¿como era posible? y allí sintió la necesidad de protegerla de ese bárbaro que desconocía por momentos. Mientras Sadurní explicaba lo bien que bailaba, cuando todavía iban por el primer plato, le dijo: !Venga, Gata, Baila, y muevete como tu sabes!.... ¡menea el culo, uffff!-, la Gata hizo el gesto de levantarse y ponerse a bailar, y eso alzó la indignación en Sonia que la sentó solo con su mirada. Sadurní, por supuesto, interpretó como envidia y la pobre Sonia, no se podía creer que la Gata fuera tan sumisa, no era lo que le habían contado, ni que él fuera tan sumamente arrogante como para exhibir algo semejante, de lo que empezaba a parecer más bien ... una mascota .... que una mujer.
Continuará...

