Engañando al Amazonas (4)
Viene de Engañando al Amazonas (3)
4- La vuelta a casa
Sadurní llega a su casa, con una ilusión desbordante...
Explica y explica, sin dejar nada en el tintero, bien, deja los sentimientos un poco de lado, pero se le ve en la cara, sus ojos rebosan, brillan como nunca, como si miraran mucho más allá de la misma vida. Se siente enamorado, lleno de amor, no creyó que le pasara de nuevo.
No deja de repetir que en quince días ella viene a su encuentro. Que la vida es diferente allí, que la diferencia de 23 años, no... no es nada, ellas los prefieren así.
Para todas las preguntas, reproches o sospechas... que le puedan hacer, ya tiene todas las respuestas fabricadas, se las ha metido bien dentro de su cabeza, y tantas veces, que ya se las cree.
No es nada, no quiere seguir solo, sólo eso, quiere la vida igual que sus amigos, quiere una pareja, compartir su vida con alguien. No quiere pasarse mirando en la televisión la vida de los otros, quiere que alguien caliente esa cama tan fría, quiere simplemente que le quieran, o que al menos alguien lo necesite tanto... aunque sólo sea para sobrevivir.
Pero no a todos explica la misma versión, tiene alguien en que confía mucho más que en los demás, a quien sabe que le puede abrir el corazón, es alguien especial para él y una pieza clave en la familia y no la más grande sino la más pequeña, su cuñada Sonia, aunque se lleven como el perro y el gato, y nunca estén de acuerdo en casi nada, pero admira a esa mujer por que le pone siempre los más puros sentimientos en las cosas que dice o que hace. Ella le escucha y escucha, le pregunta, y le saca el abanico de posibilidades, que son muchas o muy pocas. Él le suplica que le dé la opción a la duda, que la acepte la primera, que si es acogida por ella y defiende su posición ante los demás de la familia... le será más fácil, tendrá ese camino resuelto, aunque haya algunos que sepa que ese amor entrará por la puerta pequeña y con la etiqueta puesta en la espalda que dice "la poca edad no está reñida con la experiencia", aunque sabe que la etiqueta más común será "la putilla de Brasil".
Pasan quince días... y quince más... a la pregunta casi automática que hace en su casa cada vez que llega, le dicen que no, le dio también el teléfono de sus padres puesto que casi la totalidad del día la pasa trabajando allí.
La rabia empieza a aparecer en él, la versiones del principio se ven distorsionadas... los argumentos cada vez más superficiales, ya no le importa, él se lo veía venir... era así ... ¿cómo pensó en semejante estupidez?, ¡claro!... sólo era dinero, en fin que él se lo guisa y él se lo come, habla tanto del tema y a tantos que el pueblo entero espera esos quince días. Ahora saca a la luz trapos sucios, todos esos que tenía muy escondidos debajo de la alfombra, esas dudas que le habían dejado un mal sabor de boca. Como aquella noche,... sí aquella... en la que Palomes llamaba a porrazos a la puerta de su camarote, y le exigía a la Gata que fuera a buscar una de esas zorras amigas suyas, su verborrea era algo insufrible y todo era porque la suya, su novia, no había aparecido esa noche... Sadurní, nunca pensó que esto lo haría su Gata, seguro que le abriría la puerta con esa mala leche que tenía y le daría un guantazo o le echaría encima un sermón de los buenos, pero no..., lo miró sin dejar ningún gesto de crispación, una media sonrisa de conformidad le afloró a la cara, ... lo dejó a medias tintas y saltó de la cama, se vistió deprisa, cabizbaja y sin rechistar salió por la puerta... en menos de una hora el borracho de turno tenía su nueva presa.
Sadurní... no puede con la duda, en el fondo él no cree, ella lo quería, seguro que le ha pasado algo, ¿estará enferma? ¿muerta, quizás?, no, se lo habrían dicho. Sólo hace que justificarse, por si acaso. Ante la sorpresa de todos, a los dos meses dice que vuelve a buscarla, y vuelta a dar explicaciones, vuelve a cambiar los argumentos a su favor, y vuelve a convencerse, sólo quiere en cada paso que da, que lo aprueben, como si lo más importante fuera el que dirán.
Llama a Badalona, le dice que va, él le ofrece su casa en Manaus, se lo pasaran de miedo, olvidará a esa mujer. Badalona como predijo votó a Nane y la Gata no apareció, vuelven a ser solteros de oro, los dos, ahora sí que sabrá que es la fiesta de Manaus.
Suena el teléfono una semana antes de partir, es ella la Gata de Manaus, es muy difícil entenderse sin verse, además ella habla y habla tan deprisa, y tantísimo, no entiende casi nada, sólo que si va a Manaus y va a casa de Badalona que se olvide de ella... está realmente enfadada, eso a él le gusta..., sí, le vuelve loco y la esperanza florece como la mala hierba... ve en ella celos, le gusta que los tenga, eso significa tanto para él . No tiene ninguna duda en su pregunta de ¿por qué va hacía allí?, y vuela otra vez, quiere que le cuente que ha pasado, quiere y desea tanto que sea... algo creíble.
Continuará...
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