El cartel del ascensor (capítulo 3)
Intentó abrir los ojos, tenía muchísima sed y calor. ¡Uf, qué sol!, pensó. En unos milisegundos le vinieron a la cabeza los últimos recuerdos que tenía, se levantó de golpe, y gritó
- ¡Sancho Panza! ¿dónde estás? miraba para ver si su burro estaba por la zona.
De pronto, oyó una voz, que le dijo,
-¿Sancho Panza? - una carcajada salió de entre la nada - ¡Sancho Panza y Don Quijote, no han pasado nunca por estas tierras, mi señora Dulcinea!
- ¡Pues, es mi burro! - mientras miraba atorada la presencia, y la confianza con que le hablaba aquel extraño, -y Don Quijote, el mulo-.
- ¡Vaya un nombre para un burro o un mulo!- y siguió riendo
María, empezó a explicarle rápida y nerviosamente todo lo que recordaba de lo que le había pasado, como se llamaba, donde vivía, le preguntó donde estaba, el le dijo:
- ¿Sabes ?, estas hablando como si todo eso hubiese ocurrido ayer, y te acabaras de despertar ahora mismo, llevas conmigo, varias semanas. Te conozco a partir de ese día, de tu anterior vida no sabías nada y ahora ...
- ¿Como? ¿Me está tomando el pelo?, - se atrevía a a tutearla y además le estaba diciendo algo que no tenía sentido.
- ¡Me estará confundiendo con alguien! - dijo María.
El se echó a reír otra vez, no daba crédito a sus oídos, se estaba dando cuenta que estaba recordando toda su vida anterior, pero a el y a las semanas que habían estado juntos, las había olvidado por completo. Pero ¿cómo?.
De pronto se puso nervioso, y le dijo susurrando- ¡vienen otra vez!, tenemos que escondernos, ¡rápido por aquí!.
María que tampoco sabía ni como había llegado hasta allí, y aunque en su interior algo le decía que podía confiar en el, ni por un momento quiso hacerle caso.
El se paró, al ver que no le seguía, comprendió que no le podía explicar todo lo que había pasado en esos días. Y entonces, le dijo - te buscaré, de aquí a un tiempo, no se cuanto, pero volverás a tener noticias mías. Por favor, sólo piensa que te salve la vida y me lo debes, cuando te encuentren les dices que no sabes que te ha pasado y no menciones mi presencia olvida estos diez minutos, por favor, y también lo poco que hemos hablado, algún día te lo explicaré todo. Y si recobras la memoria, de estos días sabrás ... lo que intentaba decirte.
Minutos más tarde llegó la guardia civil, - ¿Señora se encuentra bien? ¿Qué hace Ud. aquí?, ella no contestaba, aun no estaba del todo en la tierra y cada vez se encontraba más extraña.
Entonces empezó a hablar y hablar casi sin respirar, les explicó todo lo que alcanzaba a recordar, obviando aquellos diez minutos, aunque en su interior no sabía porque lo escondía, pero tenía el presentimiento que lo estaba haciendo bien.
La guardia civil le comentó que había cesado la búsqueda la primera semana aunque lo que sabían era por los compañeros de otro cuartel, que su marido y todos los del pueblo, habían estado buscándola por tierra, mar y cielo; que el burro apareció en casa sin ella esa misma noche y fue cuando dieron la alarma, y que lo único que encontraron fueron las alforjas en el viejo molino del Espinal. Creyeron que el fango la había sepultado y por eso no la podían encontrar, la daban por muerta. ¿Y cómo había llegado tan lejos señora? ¿Y cómo había sobrevivido en esa montaña tantos días?.
La llevaron de vuelta a casa, durante unos días, todo el mundo pasaba por su casa, la curiosidad de los vecinos del pueblo se extendió tan rápidamente que no la dejaron descansar ni el primer día. Y una y otra vez repetía la misma versión.
Su marido Antonio, no se creyó la versión de la amnesia ni por un momento, el la prefería muerta a que hubiese largado con otro, y pensaba que le había salido mal y había vuelto a casa por ese motivo, pero de momento se lo guardó para sus adentros. Sus hijos eran pequeños la más mayor tenia 14 años, necesitaban una madre y el a su mujer. Tanto tiempo juntos, ¿cómo podía ser que quisiera dejarlos por otro tipo?.
Ella encontró una poesía en un bolsillo de la ropa que llevaba cuando estuvo quien sabe donde, y que la firmaba un tal Miguel, ¿ sería aquel señor tan enigmático?. Se la aprendió de memoria le parecía preciosa, la ternura era el sentimiento que le afloraba cuando la leía. Ella sólo se preguntaba, ¿recuperaré la memoria de esas semanas?, ¿qué era tan importante para buscarla de nuevo? ¿que habría pasado? l ¿por qué escapó? las palabras retumbaban en su memoria "¡Vienen otra vez! tenemos que escondernos, ¡rápido por aquí! o que le había salvado la vida. Por más que se esforzaba, para ella todo pasó en un momento.
Un mes más tarde, un vecino le dio una carta a Antonio, y le dijo - se la das a tu mujer, no pone remitente, pero su nombre si, la he encontrado por debajo de la puerta, el cartero se habrá confundido de casa. -Gracias - dijo Antonio sonriendo falsamente, se guardó la carta en bolsillo de la camisa , no llevaba sello, el cartero no podía haberla entregado.
A partir de ese momento, las noches que tenía que ir a Motril, iba Antonio, siempre le habían criticado que su mujer se diera esas caminatas noctámbulas, los niños, la casa, recoger la fruta, la verdura, separarla y volver a empezar, poner inyecciones, repartir los encargos, hacer poesías para la iglesia para los días de misa, decorarla con flores... El tampoco había puesto mucho de su parte, solamente se ocupaba del huerto y sus almendros, el resto era de su mujer. En el fondo todo el mundo le miraba como si el tuviese la culpa de lo que le pasó , pero el pensaba, porque no puedo hablar, sino os ibais a enterar de quien es quien, algún día, algún día, que ojalá no llegara, pondría la cartaen el tablón del ayuntamiento, para que todos se enterasen, incluso su mujer,de que él había tenido la carta mucho tiempo sin entregársela. El realmente no había cambiado su forma de trabajar por el que dirán, el iba para que no hubiese ningún otro posible encuentro con el tal Miguel.
Ese día volvió a abrir la carta para volverla a leer, aun no le cuadraban algunas cosas...
Continuará...
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