ACTO s/n - Alternativo
Un día cualquiera, una estrella bajó a la tierra.
No por una magnífica escalera de nubes, sinó que tanto se asomó observando todo lo que acontecía allà abajo, que se cayó, y justamente fue a parar en el medio de una placita de Caracas; se tapó los oidos pues una horrible discusión estaba aconteciendo desde varios lados distantes dentro de la misma, oía muchas voces.
No era lo que parecía desde allí arriba, le encantaban los personajes, pero desde tan cerca se daba cuenta que los podía tocar, estaban vivos no parecía una función, pero a ella le habían dicho que todo era ficción, que solo eran personajes.
Recuerda que una voz de mucho más arriba le dijo,- ya que estás ahí abajo, ¡haz algo! - pero no se oyó bien el resto, no sabe si dijo: guarda a los de la plaza o haz de guardián en la plaza o ponte en guardia, en definitiva algo de "guardia". Pero era igual, tampoco le podría hacer caso; seguía oyendo esos ruidos que despistaban de su misión de siempre, ¡haya paz entre los hombres y comparte tu buena suerte!.
Vió a una pareja un tanto peculiar, eran Rentador y Guarandina sentados en un banco, muy acaramelados, no quiso escuchar, aunque confesaba que le atraía la idea, pués estaba tan cerca... de repente, la levantaron del suelo y dijeron: ¡mira una estrella ha caído ante nuestros pies! ésto nos traerá suerte, amor mio, (no recuerdo quien de los dos lo dijo).
Sin esperarlo y sin saber porqué pasaron a palabras mayores, los celos, los malentendidos, las intrigas empezaron a surgir convirtiéndolo en montañas de reproches. Como en cualquier discusión se dicen cosas que uno no quería, iban tirandose una llave gigante a la cabeza, ellos cada vez eran más diminutos, cuando discutian se hacían más y más pequeños, y aquí, en la placita, las palabras no se las llevaba el viento como en otros sitios, siempre quedaban por escrito, con lo que no hace falta que recurras a la posible confusión de un rincón de tu memòria, estan todos guardados y preparados para enseñarlos de nuevo, allí encontrarás otra vez esas palabras, lo peor es que puedes utilizar partes de escritos de nuevo, y lo que antes era un alago se puede convertir en un ataque, sacándolo del contexto original, y cada vez era más dificil pedir perdón.
El astro investigó que había pasado hasta entonces, de donde venian esos rencores, encontró algunos calcetines sin lavar en el cajón, pero realmente no tenía ni que haber mirado, veía mucha esperanza, la pareja utilizaban toda serie de signos para llamarse entre si la atención, para enviarse cualquier cosa para estar en contacto, y por supuesto aprovechar para refregarse algún calcetín sucio por la cara. Realmente se importaban, ¿sinó porqué perder tanto tiempo en exculparse a si mismo?, mensajes en mensajes, todo se tenía que leer entre lineas, pero sin ningún esfuerzo para darte cuenta.
¿Se aman?, si. En definitiva ya no podían vivir el uno sin el otro.
La trama estaba en la mesa, faltaba el desenlace. Oigo desde aquí que el publico aplaude, silva y grita impaciente Otra! Otra! en esa plaza y en el resto de plazas del mundo hay corresponsales, no se sabe donde será la próxima función. Todas las plazas tienen ese banco bajo el árbo mágico del amor, solo hay que mirar bien.


